Hasta el momento, reportes no oficiales señalan que ocho personas han fallecido, mientras que la oposición eleva la cifra a 50.

Sin embargo, no hay información de entes oficiales sobre la cantidad de muertos y las circunstancias en que fallecieron. Mientras tanto, las protestas continúan y algunas embajadas anunciaron la evacuación de su personal diplomático.

Razones y exigencias de las protestas

Los manifestantes piden la renuncia inmediata del presidente Jovenel Moise y de su equipo de Gobierno. Asimismo, exigen medidas urgentes para enfrentar los principales problemas que afectan a los ciudadanos.

Los manifestantes denuncian la grave situación social, y el deterioro de los servicios públicos, que vinculan directamente al mal manejo de fondos por parte del Ejecutivo.

A finales de noviembre de 2018, un informe del Tribunal Superior de Cuentas confirmó que más de dos mil millones de dólares destinados al área social, fueron malversados por unos 15 exfuncionarios gubernamentales de Haití.

Además, los manifestantes exigen la disminución del costo del nivel de vida. “Los haitianos viven en el día a día. Estoy recibiendo mucha presión de mis electores que me piden y me advierten de que se les está acabando el agua, que se les está acabando la comida. Están entrando en pánico. Puede que no estemos muy lejos de algún tipo de crisis humanitaria. Esto es real. Esto es serio”, dijo el diputado por la comuna de Petion Ville, Jerry Tardieu.

Antecedentes de 2018: Aumento del combustible

En junio de 2018, los haitianos salieron a las calles para protestar contra el aumento en los precios de la gasolina y el kerosene. Una medida acordada en febrero entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La situación provocó la renuncia del entonces primer ministro Jack Guy Lafontant. En agosto el presidente Jovenel Moise designó al notario y excandidato presidencial Jean-Henry Céant como reemplazo.

Actual situación socieconómica de Haití

Haití sigue siendo el país más pobre de América. Según datos de Cepal, su economía solo creció 1.4 por ciento en 2018, una de las más bajas de la región.

Desde la llegada al poder de Jovenel Moise, el país caribeño tiene un déficit presupuestario que supera los 86 millones de dólares. También sufre una inflación de más del 15 por ciento y la pérdida del valor de su moneda nacional frente al dólar, en más del 20 por ciento.

Según Moise, el país recibe más de 3.000 millones de dólares, mientras importa 1.000 millones de dólares.

A todo esto se suma la constante inestabilidad política y las catástrofes humanitarias como el terremoto de 2010, que destruyó gran parte de la infraestructura del país.

Haití es un país intervenido

La nación caribeña ha sido víctima de los abusos de misiones internacionales desde 2004, entre ellas la Misión de las Naciones Unidas en Haití (Minustah). De hecho, tras el terremoto de 2010, se desató una epidemia de cólera  que fue introducida por soldados nepaleses, integrantes de los cascos azules.

“La Minustah es la fuerza de ocupación que tiene como objetivo garantizar la estabilidad institucional al servicio de las transnacionales y un modelo de explotación de las riquezas naturales haitianas”, aseguró el periodista Fernando Vicente Prieto al medio ruso RT. Añadió que la presencia de los cascos azules también favorece a “las ONG que son las que canalizan los fondos de ayuda supuestamente humanitaria”.

El dirigente campesino haitiano Jean-Baptiste Chavanne explicó por su parte, que el país es “totalmente dependiente de la ayuda internacional, de una parte de los Gobiernos imperialistas y de las instituciones financieras internacionales”. Indicó que se trata de una crisis estructural “del sistema capitalista y del tipo de Gobierno de Haití”.

No obstante, miles de dólares provenientes del exterior no llegan a la población y se quedan en manos de contratistas, agencias civiles y militares extranjeras. Tal es el caso de la Fundación Clinton acusada en varias oportunidades de cometer crímenes financieros con los 30 millones de dólares recaudados para el fondo de recuperación de Haití.

“Los Gobiernos pasados han privatizado todo. Ahora el plan es la privatización total, hasta los servicios como la salud y la educación”, añadió Chavanne.

Respuesta del Gobierno a las protestas 

El presidente de Haití, Jovenel Moise, ha llamado a la oposición a dialogar para buscar soluciones a la crisis política y socioeconómica.

“Tenemos que dialogar abiertamente y hoy quiero extender mi mano hacia la oposición radical y moderada para encontrar soluciones para guardar la paz y la estabilidad”, dijo el 9 de febrero. “Yo gané en las elecciones y si alguien quiere el poder tiene que ir a las elecciones”, agregó.

“Podemos actuar y realizar gestiones para controlar las especulaciones, ya tomamos medidas para bajar el déficit fiscal. Estoy dispuesto para dialogar para guardar la estabilidad”, aseveró el presidente.

El 5 de febrero, el Gobierno declaró una “emergencia económica”, la medida incluye una reducción en el costo de los bienes de primera necesidad e incrementos en el acceso al crédito de las pequeñas empresas para intentar paliar la crisis.